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LA VIDA RELIGIOSA EN ESPAÑA

(Jesús María Lecea, sch. p
Presidente de CONFER)

La mañana del domingo 4 de mayo la Vida Religiosa de España ve reconocida la santidad de vida de sus miembros en cuatro de los cinco nuevos santos, canonizados por el Papa Juan Pablo II.  El hecho merece un comentario especial. Los medios de comunicación social nos tienen acostumbrados a otras comparecencias de los religiosos en la opinión pública, laudatorias generalmente unas veces y otras en que los deja malparados. Esta vez se da una comparecencia pública y en nuestro propio suelo de santidad, llevada a perfección en la vida religiosa. Será una demostración de la verdad de la afirmación que la Vida Religiosa  en la Iglesia  es "parte fundamental de su santidad".

Estamos lejos de aquellas formas de hablar de la vida religiosa como estado de perfección, como si diera la impresión de un monopolio de santidad ligado a esa forma de vida eclesial. Toda forma de vida cristiana goza por igual de ser un camino de santidad.  La perfección no está tanto en la manera sino en la puesta en práctica de la caridad.  La Vida Religiosa ha sido y sigue siendo un semillero de hombres y mujeres que alcanzan perfección de la caridad. Son los santos y santas que se han formado en su seno.

Fisonomía de la Vida Religiosa en España

No existe un modelo homogéneo de Vida Religiosa en nuestro país, aunque sí todos los religiosos y religiosas se reconocen en el denominador común del carisma global de vida consagrada en la Iglesia. Su pluralismo de tantos rostros es su riqueza,  aportada al patrimonio vocacional de la Iglesia. El pragmatismo de la vida y de los cálculos sociales llevan a diferencias los modelos de Vida Religiosa desde lo que hacen sus miembros. Efectivamente, casi no habrá sector de la vida social y eclesial donde no exista presencia o referencia a alguna persona consagrada.

Los religiosos y religiosas están presentes en obras de apostolado, en la evangelización misionera, en el campo educativo, en el sanitario, en el asistencial, en el promocional, en la cultura y la ciencia, en la literatura y el periodismo, en los medios de comunicación social...  Sería una letanía interminable catalogar todas sus actividades.

Y no son tantos en número. Más aún su número está en continua disminución, según muestran las estadísticas recientes dadas por ellos mismos. En números redondos hay 50.000 religiosas y 16.000 religiosos en España. Viven diseminados por toda nuestra geografía en 8.500 comunidades. Además están los 42 monasterios de monjes con más de un millar de miembros  y los 907 de mujeres contemplativas con unas 13.000 monjas.

Como lo que suele aparecer más noticiable en los medios de comunicación es el número de vocaciones o de ingresos  tendiendo a la baja, he aquí la estadística recogida en CONFER (Conferencia Española de Religiosos) en 1999:  676 ingresos en los Institutos femeninos, 372 en los masculinos,  un centenar en los monasterios masculinos y 350 en los femeninos. Un total, pues, de 1498 ingresos al noviciado. Diez años antes, en 1989, aunque la correspondencia no puede ser totalmente exacta, entraron en los Institutos femeninos de Derecho Pontificio (no están contabilizados los de Derecho diocesano) 881 novicias y en los masculinos 575 novicios.

La distribución no es igualitaria por autonomías. En números absolutos destacan con mayor número de religiosas y religiosos, por este orden, Madrid, Andalucía, Cataluña, Castilla-León y País Vasco.  Por el contrario, mirando su extensión geográfica,  destaca la menor presencia de Castilla- La Mancha y Extremadura.

Los "mil rostros" de la caridad

Con la expresión de los "mil rostros" de la caridad, aparecido en un reciente documento vaticano sobre la Vida Religiosa,  se quiere expresar el compromiso de esta con el servicio a la sociedad humana y eclesial, sobre todo a los pobres. Se resalta que palabra y obra han de ir unidos. La unión de la palabra del evangelio a la puesta en práctica de su significado ha hecho "florecer los mil rostros de la caridad"; es decir, las numerosas iniciativas de ayuda y atención a los pobres y a las necesidades de la Iglesia y de la Sociedad. Los mil rostros de la caridad  son los mil rostros de santidad que también la vida religiosa  ha aportado a la comunidad cristiana. Caridad, que es plenitud de amor a Dios y al prójimo, es la entraña de toda santidad.

La historia de la vida religiosa en España es un espejo de lo dicho universalmente. Innumerables iniciativas de atención a los pobres, de respuesta a las necesidades provocadas por la viejas y nuevas pobrezas han nacido en el seno de la vida religiosa de nuestro país. Así continúa siendo también en el presente. Diría, incluso, que con nuevo compromiso, a pesar de las dificultades antes dichas. La historia, cuando es honrada y humanizadora, no es sólo para  recordarla, sino también para repetirla, con mayor progreso si cabe.  Hay una memoria histórica que, cuando recuerda los errores del pasado, lleva a purificar la memoria con una acción renovada  con propósito de enmienda. Y está la memoria histórica que, al recordar los aciertos saludables, provoca su continuidad en las nievas circunstancias del presente. Los "mil rostros de la caridad", memoria de su pasado, llevan a la vida religiosa a activar una "nueva imaginación de la caridad" que siga añadiendo nuevos rostros de amor, como respuestas a las necesidades actuales. Esta relación entre memoria y futuro viene expuesta, como estímulo a mantenerse en la realidad de servicio evangélico,  en el documento vaticano "Caminar desde Cristo" de mayo del año pasado.

Lo numeroso y diversificado de las presencias de la vida religiosa en el entramado social y eclesial de España, al que aluden los "mil rostros" no es una ficción, lenguaje ampuloso o deseo de magnificar las cosas. Es espejo fiel de la realidad. La estadística de presencias, que no podemos recoger en este informe por natural brevedad,  expresa que lo dicho es verdad.  Destacan las presencias educativas con unos 2342 colegios y escuelas, 832 comedores escolares, 179 internados,  209 residencia de jóvenes, 13 colegios menores, 63 colonias de verano,  129 centros de educación especial, 31 albergues juveniles y 4 granja-escuelas. Los servicios a ancianos con 886 residencias de tercera edad.  La atención a los enfermos con  238 clínicas y hospitales.  Hay también albergues de pobres (23), comedores (53),  atención a drogadictos (12), a enfermos de Sida (20), a inmigrantes (19), a marginados (114). Se atienden hogares de niños (311),  de menores (141),  residencias de jóvenes (209),  residencias universitarias y colegios mayores (203). La atención a la mujer se ofrece con muchas modalidades (centros de acogida, atención a mujeres con cargas familiares, madres solteras, prevención,  promoción social,  residencias de señoras ...).  Los servicios a sectores concretos de nuestra sociedad, que requieren atención especializada, son muchos:  disminuidos físicos (27 centros),  psíquicos (151), enfermos mentales (15), atención domiciliaria a enfermos (30), acogida de transeúntes (42).  Los servicios en la Iglesia y para la comunidad son tan variados como los frentes donde se realiza la misión de la Iglesia. Pero destacan las Casas de espiritualidad (388),  pastoral penitenciaria (24), acogida de peregrinos (19),  comunidades de inserción (673). Estos son en España algunos de los "mil rostros de la caridad" ofrecidos por religiosas y religiosos.

El rostro orante de la vida religiosa

La realidad de la vida contemplativa en nuestro país pasa como algo irrelevante a veces ante la sociedad, muy dada a valorar las cosas por su eficacia empírica. Pero la comunidad eclesial y gentes muy varias con una marcada sensibilidad hacia los valores espirituales reconoce en los más 900 monasterios de vida femenina claustral y en los 42 monasterios de monjes un tesoro inigualable, del que pocos países gozan con tanta abundancia.  Pertenecen a 44 Institutos monásticos femeninos y a 13 masculinos. Su dedicación principal es la oración coral y personal,  alternando a veces en algunos casos con alguna actividad apostólica. Son verdaderas escuelas de oración abiertas a cuantos quieren tener una experiencia de silencio, retiro y oración. Marcan el latir amoroso del corazón de la Iglesia  e impregnan de sentido todo el quehacer apostólico de la misma. Con su red capilar de oración permanente sostienen a la comunidad eclesial en su misión e interpelan a la sociedad, desde un profundo amor hacia ella, sobre los modos y modelos de vida  que no conducen a las personas a una auténtica felicidad, basada exclusivamente en producir y consumir productos materiales.

La elección de la misión en pueblos y ambientes de pobreza

La imagen del misionera y de la misionera es la más conocida y admirada por la opinión pública. Impresiona sobre todo por el ambiente de extrema pobreza y de riesgo dela propia vida en los que realizan la misión. Los testimonios de entrega real de sus vidas se cobra bajas año tras año. A pesar de ello, la Vida Religiosa quiere seguir presente en las periferias y fronteras del mundo. No porque esas realidades sean periféricas en sí. Las hemos hecho periféricas por una cadena de errores e injusticias, perpetradas en muchos casos por el egoísmo de los pueblos más ricos y poderosos. Todo pueblo tiene derecho a ser protagonista de si mismo y no marginalizado.

Hay que destacar, como lo hacía recientemente la Congregación vaticana  para la evangelización de los pueblos,  que el 75 % de vida religiosa misionera está constituido por mujeres. La misma proporción se mantiene en el conjunto de vida religiosa mundial y española. La proporción se refleja casualmente en el número de los nuevos santos. La Vida Religiosa de España cuenta con unos 13.000 miembros misioneros fuera. El citado informe dice: "Generalmente el compromiso misionero de las mujeres se concreta en instituciones al servicio de la evangelización, de la salud, de la enseñanza y de la promoción humana. Pero junto a esto desarrollan  también una mayor capacidad de escucha y comprensión, de animación y consuelo, llevan la esperanza y tiene siempre su corazón abierto. Es lo que una religiosa definía como el misterio no ordenado de la consolación" (Dossier Fides: Mujer y misiones, del 8-03-2003).

¿Por qué son así?

Responder a la pregunta de por qué son así es entrar en "su castillo interior", en los secretos de su corazón, donde han tomado sus opciones más íntimas y radicales. Pero, la celebración de la santidad de algunos de sus miembros puede darnos una pista. En sus vidas hay algo que las mueve básicamente: una fascinación indecible de amor por Cristo Jesús y todo lo que el vivió y enseñó. En esos  diálogos de "amor a lo divino", en expresión de San Juan de la Cruz, podemos intuir que está la razón de vivir así. Vemos sus reflejos externos, que nos sorprenden, pero la razón definitiva está en concebir su vida con ese estilo de amor.

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