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MENSAJE DE LOS OBISPOS
ESPAÑOLES A LOS JÓVENES(1)

Queremos invitar de modo especial a los jóvenes, hacia quienes el Papa ha mostrado siempre su particular predilección y cariño instituyendo incluso las Jornadas Mundiales de la Juventud, cuya última celebración en Toronto permanece aún viva en el recuerdo de quienes participamos. El Papa confía en vosotros. Cuenta con vosotros para el anuncio del evangelio a las nuevas generaciones; os considera los «centinelas del mañana», es decir, los que vigilan a la salida del sol para ponerse en camino y comunicar la única verdad que salva: Jesucristo, el Señor. Por eso, ha querido dedicaros un acto especial, la tarde de su llegada, para alentaros en vuestra vocación de apóstoles y testigos del Señor. A pesar de los «muchos espejismos» y de las «parodias de felicidad» que el mundo de hoy os ofrece, el Papa confía en que no serán capaces de ahogar «la esperanza que brota eterna en el corazón de los jóvenes". Recordad siempre sus palabras: «la mayor fuente de infelicidad es el espejismo de encontrar la vida prescindiendo de Dios, de alcanzar la libertad excluyendo las verdades morales y la responsabilidad personal» (Toronto: 28 de julio de 2002).

Os animamos, por tanto, a vivir vuestra fe con la fuerza de la juventud y el gozo de ser amigos fieles de Cristo que no se arredran ante las dificultades sino que se crecen frente a ellas con la esperanza puesta en quien es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6).

Los santos que el Papa canonizará fueron jóvenes como vosotros, llenos de energía, ilusión y ganas de vivir. El encuentro con Cristo transformó sus vidas y la esperanza de la vida eterna sedujo su corazón e hizo de ellos testigos de la Vida con mayúsculas. Por eso, fueron capaces de arrastrar a otros jóvenes, amigos suyos, y de crear obras de oración, evangelización y caridad que aún perduran. Mirad a los santos, queridos jóvenes, que son auténticos modelos de humanidad. No malgastéis vuestra vida que es el mayor tesoro recibido de Dios para servir a los hombres y alcanzar la plenitud de la felicidad. Dejaos seducir por Cristo y encontraréis, ya aquí, la vida eterna.

Los obispos españoles confiamos en vosotros, en vuestras capacidades y entrega y sabemos que también hoy podéis responder a la llamada de Cristo que pasa a vuestro lado. El Papa, llamado por santa Catalina de Siena, «dulce Cristo en la tierra», pasa a vuestro lado, viene a encontrarse con vosotros y a confesar la fe en Jesús como «Cristo, el Hijo del Dios vivo». Acudid a la cita, traed a vuestros amigos, los que creen y los que buscan, decidles que vosotros habéis encontrado al Señor y queréis mostrárselo. ¡Sólo Dios sabe qué puede hacer una invitación sincera, amigable, cuando se trata de poner a otros en el camino de la Vida!

(1) Este texto es la parte que dirigen a los jóvenes los obispos españoles en su Mensaje con ocasión del viaje apostólico del Papa Juan Pablo II a España, "Seréis mis testigos" (Madrid, 18-19 de febrero de 2003)

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