| sereismistestigos > Juventud > mensaje de los Obispos de Madrid |
![]() | |
|
| | |
|
MENSAJE A LOS JÓVENES DE
LOS OBISPOS DE LA
LOS JÓVENES, «PUEBLO DE LAS BIENAVENTURANZAS» Una invitación especial queremos dirigir, junto con el resto de los Obispos de España, a los jóvenes. El Papa quiere encontrarse con vosotros en una Vigilia de oración en la que, de la mano de María, contemplemos el rostro de Cristo Redentor. Acudid a la cita. Como jóvenes llenos de vida y de ilusiones, miráis el futuro como un horizonte inmenso de posibilidades para ser felices. No erréis el camino. Sed fuertes, como dice el apóstol san Juan a los jóvenes de su tiempo(2) . La juventud es la época decisiva de las grandes decisiones que se concretarán en la elección de vuestra vocación y estado de vida, de vuestro estudio y profesión con que serviréis a los demás. No olvidéis que sois parte de la Iglesia y que ninguna de estas decisiones puede ser tomada al margen de vuestra conciencia de Iglesia. Cristo cuenta con vosotros para que la Iglesia, de la que formáis parte, avance hacia el futuro animada por vuestra entrega y generosidad. En ese futuro, debéis contemplar también la posibilidad de entregaros a Dios en el ministerio sacerdotal o en la vida consagrada. El Papa, a lo largo de su magisterio, os ha hecho preguntas radicales: ¿qué quiere Dios de mí? ¿qué quiero hacer de mi vida? ¿dónde pongo el corazón? ¿cuál es la meta de mi felicidad? En realidad, son las preguntas que Cristo dirige a los hombres de su tiempo acompañadas de respuestas certeras: «No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24) ; «quien quiera salvar su vida, la perderá, quien la pierda por mí, la salvará» (Lc 9,24); «donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mt 6,21); «¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si él mismo se pierde o se arruina» (Lc 9,25). En la última Jornada Mundial de la Juventud en Toronto, el Papa os habló claramente de la felicidad. Os recordó las Bienaventuranzas de Jesús, que es el camino de la verdadera felicidad y de la vida. Como en tiempos de Cristo, el «mundo» no entendió lo que quería deciros cuando os invitaba a ser «felices», «dichosos», «bienaventurados». Pero él os lo dijo limpiamente: «La Iglesia os mira con confianza y espera que os convirtáis en el pueblo de las bienaventuranzas. Bienaventurados vosotros si sois, como Jesús, pobres de espíritu, buenos y misericordiosos, si sabéis buscar los que es justo y recto; si sois limpios de corazón, artífices de paz; si amáis y servís a los pobres. ¡Bienaventurados vosotros!»(3). Con la suave persuación de Cristo, el Papa no os impone nada: os invita. Sabe que la verdad puede cautivaros por sí misma: Bienaventurados vosotros si sois... En realidad, os invita a ser santos, a dejar que la luz de Cristo resplandezca en vuestra vida. Y os apremia: «Haced que resplandezca la luz de Cristo en vuestra vida. No esperéis a tener más años para aventuraros por la senda de la santidad. La santidad es siempre joven, como es eterna la juventud de Dios. Comunicad a todos la belleza del encuentro con Dios, que da sentido a vuestra vida. Que nadie os gane en la búsqueda de la justicia, en la promoción de la paz, en el compromiso de la fraternidad y solidaridad (4)» . Esta es la verdad que os hará libres, como hizo libre a Pedro y a los apóstoles la verdad que escucharon de labios de Cristo; ésa es la libertad que nos enseñan los santos. ¡Libres para ser felices!
(1) Este texto es la parte que dirigen a los jóvenes los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Madrid en su Carta Pastoral "Testigos del Amor de Dios" ante la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España (Madrid, 22 de febrero de 2003) (2) Cf. 1Jn 2,14. |
| © Copyright, Conferencia Episcopal Española / www.sereismistestigos.com |